Ya sea en nuestro día a día, en las vacaciones o la luna de miel, estamos expuestos al astro rey. Incluso en los más nublados, en los que muchos se confían ¨porque no pasa nada¨. Por eso es importante crearnos una disciplina de protección, sin importar dónde estemos.

“La elección de un bloqueador solar es fundamental. Un producto con FPS 50+ es indispensable para filtrar de manera eficaz la mayoría de los rayos UVB y también proteger contra los UVA, que son responsables del envejecimiento prematuro y del riesgo de cáncer de piel», comenta Ayumi Kamata, subdirectora de marketing farma de Grupo Grisi, a la que pertenece Eclipsol. Aquí, lo que debes saber.
- Tener cuidado con superficies reflectoras. Recordar que la arena, el agua y la nieve pueden reflejar hasta el 80% de los rayos UV, aumentando la exposición. Esto es particularmente relevante en la playa.
- Usar protector solar. Se debe aplicar generosamente y de manera uniforme en todas las áreas expuestas de la piel, y reaplicar cada dos horas o después de nadar o sudar.

- Usar gafas de sol que bloqueen los rayos UVA y UVB para prevenir daños oculares a largo plazo.
- Conocer el tipo de piel. Las personas de piel clara tienen mayor probabilidad de sufrir una quemadura solar, aunque esto no exenta a las pieles oscuras.
- Priorizar la sombra. Buscar activamente la sombra, especialmente entre las 10:00 y las 16:00 horas, cuando la intensidad de los rayos UV es más alta.

- Usar ropa protectora. Complementar la protección con ropa de manga larga, pantalones y sombreros de ala ancha. De hecho, ya hay prendas que combinan funcionalidad y protección.
- Hidratarse. Beber abundante agua para prevenir la deshidratación, incluso si no tenemos sed.
- Asistir a los servicios de salud si se detecta alguna quemadura, mancha o nódulo en áreas expuestas al sol para descartar rasgos cancerígenos.








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