Minimalismo japonés, atardeceres sobre el Pacífico y una gastronomía que forma parte de la celebración: Nobu Hotel Los Cabos propone otra manera de imaginar una boda destino. Si estás buscando dar el sí frente al mar, esto sin duda alguna te interesa.
La inspiración parte del Shiawase, una filosofía que entiende la felicidad desde lo esencial y los recuerdos compartidos. En el hotel, la idea adquiere una interpretación propia: el Shiawase del Pacífico, donde el minimalismo japonés convive con el paisaje de Baja California Sur.
Y es que no todas las celebraciones tienen que verse —ni sentirse— iguales. Umi Terrace, por ejemplo, aprovecha las vistas y la caída del sol sobre el Pacífico; Aozora ofrece mayor privacidad para encuentros como el rehearsal dinner; la terraza Shiawase permite celebraciones de mayor escala y Playa Bar Lawn puede recibir a los invitados con un cóctel frente al mar. Para una cena al aire libre, está también el Jardín Yakusoku.
La idea es interesante: en lugar de adaptar un único espacio a todos los momentos de la boda, hacer que cada momento encuentre su propio escenario.

Aquí la comida no es un detalle
Sería difícil hablar de una boda en Nobu sin hablar de lo que sucede alrededor de la mesa.
La propuesta gastronómica combina la técnica de Nobu Matsuhisa con el trabajo del chef ejecutivo Diego Sobrino y mantiene una filosofía de pocos ingredientes y máxima expresión. Los menús pueden adaptarse además a requerimientos kosher, hindúes, vegetarianos y veganos, desde la recepción hasta el recovery brunch.
Para una boda destino esto importa especialmente: la experiencia no dura solamente unas horas.

Y después está lo que nadie puede planear
Entre febrero y abril ocurre algo que ningún wedding planner puede incluir en el programa: las ballenas atraviesan las aguas frente a la costa.
El hotel cuenta incluso la historia de una ceremonia íntima durante la cual tres ballenas aparecieron en el horizonte justo mientras la pareja compartía un momento de gratitud. ¿Se puede prometer que sucederá en tu boda? Evidentemente no. Quizá ahí esté precisamente la magia.
¿Por qué Los Cabos?
Las bodas y lunas de miel ya representan una parte relevante del turismo del destino. Según cifras del Fideicomiso de Turismo de Los Cabos citadas por el hotel, cerca del 8% de los viajeros llegan motivados por una boda o luna de miel, con una derrama superior a 120 millones de dólares.
Y tiene sentido. Buen clima, paisaje, hotelería de lujo y la posibilidad de convertir una boda en varios días de experiencias hacen que Los Cabos siga teniendo argumentos para quienes buscan una celebración destino.








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