Durante años el satén, la seda y el mikado definieron buena parte de la estética bridal. Vestidos casi arquitectónicos, superficies impecables y pocos elementos decorativos construyeron esa imagen de novia minimalista que terminó convirtiéndose en una de las grandes constantes de las últimas temporadas.
El encaje apareció con fuerza en las propuestas Fall 2026 y su presencia continúa en Spring 2027. Firmas como Monique Lhuillier, Markarian, House of Gilles, Francesca Miranda, KYHA, Elie Saab y Lihi Hod lo devuelven al centro de la conversación, aunque lejos de aquella interpretación excesivamente romántica que durante mucho tiempo asociamos con este tejido.

El nuevo encaje
La diferencia está en cómo se lleva. Chantilly francés sobre transparencias, aplicaciones que siguen las líneas del cuerpo, corsés, capas superpuestas, vestidos lenceros, mangas etéreas y detalles que apenas se descubren debajo de otros tejidos transforman por completo su lenguaje.
También aparecen versiones menos evidentes: tops transparentes combinados con dos piezas, abrigos, caudas inesperadas e incluso encaje blanco contrastado con sastrería negra.
Puede ser delicado, sensual, dramático o absolutamente moderno.

Del minimalismo a la textura
Esto no significa que desaparezcan los vestidos de líneas limpias. El satén y el mikado continúan teniendo un lugar importante en las colecciones, pero después de varias temporadas en las que “menos” parecía ser la respuesta para casi todo, vuelve el interés por la textura, el detalle y el trabajo artesanal.
Quizá ahí esté precisamente el atractivo de este regreso. El encaje permite recuperar romanticismo sin obligar a la novia a verse clásica. Puede cubrir un vestido completo, aparecer sobre transparencias, acompañar una gran falda, transformar un segundo look o limitarse a un detalle casi imperceptible en mangas, escote o velo.
¿El tejido de las novias de 2027?
Todo apunta a que será uno de ellos.
Si las colecciones Fall 2026 confirmaron su regreso, las propuestas Spring 2027 terminaron de dejar clara su nueva relevancia. El encaje dejó de aparecer como un elemento aislado para convertirse nuevamente en parte importante del vocabulario bridal.
Después de años de superficies pulidas y vestidos casi sin ornamentos, la moda nupcial vuelve a querer textura. Y el encaje está listo para ocupar ese lugar.








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