Qué flores elegir según el mes de tu boda

por | 07/05/2026 - 5:36 PM | Inspiration, Latest News

Fotos: www.daniloandsharon.com

La boda está repleta de elementos que no se llevan bien con los caprichos. En algunos, podrás ganar y hacerlos realidad. En otros, es mejor dejarse llevar. Las flores son un gran ejemplo de eso: podrían ser muy caras, marchitarse o ser casi imposibles de conseguir.

Las bodas de hoy se alejan -para tu buena suerte- de las estéticas forzadas. En lugar de traer flores imposibles desde otro continente o llenar un espacio de arreglos que no sobreviven ni tres horas al calor, muchas parejas están volteando hacia algo más simple y elegante: usar las que naturalmente pertenecen al momento del año en el que se casan.

Las flores de temporada no solamente duran más. También tienen mejor color, mejor textura y una presencia mucho más orgánica. Hay algo en ellas que hace que la boda se sienta coherente con el clima, la luz y el lugar.

Enero y febrero traen flores delicadas como anémonas, tulipanes y ranúnculos, perfectas para bodas minimalistas, cenas íntimas o celebraciones nocturnas con velas y tonos marfil. Tienen ese poder de una elegancia silenciosa.

Cuando llega marzo y empieza la primavera, todo cambia. Empiezan a aparecer flores más ligeras, con movimiento y color. Los iris y las gerberas hacen que las bodas se sientan más vivas y menos estructuradas. Es la temporada de los arreglos silvestres, las mesas largas en jardines y las composiciones que parecen crecer naturalmente.

Abril y mayo probablemente sean de los meses más generosos floralmente hablando. Tienen volumen, frescura y muchísima variedad. Es cuando las lilas, los lisianthus y las rosas alcanzan algunos de sus mejores momentos. También es la época en la que empiezan a aparecer bodas más editoriales: instalaciones florales más libres, caminos orgánicos sobre las mesas y bouquets menos “perfectos”.

En verano, además, elegir flores de temporada se vuelve casi una necesidad. Junio, julio y agosto pueden ser meses difíciles para ciertos arreglos, especialmente en bodas al aire libre en México. Las flores más resistentes —como lisianthus, orquídeas, claveles o astromelias— sobreviven muchísimo mejor al calor y la humedad que otras opciones más delicadas. Y aunque muchas parejas siguen soñando con hortensias enormes, la realidad es que pocas flores sufren tanto bajo el sol como ellas.

Después llega el otoño, probablemente la temporada más cinematográfica de todas. Septiembre, octubre y noviembre traen dalias espectaculares, tonos vino, terracotas, verdes profundos y flores con muchísima textura. Las bodas empiezan a sentirse más íntimas, más sensoriales. Las mesas parecen bodegones italianos y las flores dejan de verse “románticas” para verse sofisticadas.

Las dalias, especialmente en México, tienen algo muy especial. Son dramáticas sin sentirse artificiales y funcionan increíble tanto en bodas maximalistas como en diseños mucho más modernos y minimalistas.

Y luego está diciembre, donde las flores vuelven a cambiar completamente de energía. Aparecen los ranúnculos, los tulipanes tempranos, el eucalipto y hasta las nochebuenas.

Ahora, teniendo todo esto en cuenta, ¿tomarás en cuenta los detalles para seleccionar tus flores?

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