Las Vegas nunca ha necesitado demasiadas razones para convertirse en el viaje que sigue después de una boda. Pero su propiedad más reciente acaba de sumar una bastante convincente. The Vanderpump Hotel, el primer proyecto hotelero de la estrella que lleva su nombre, abrió sus puertas en pleno Strip después de transformar por completo el antiguo The Cromwell. Acabamos de hospedarnos aquí y hay muchas cosas por decir. Esta joya propone una manera diferente de quedarse en la ciudad que nunca duerme: más íntima, más cuidada y con mucha personalidad.

Un Vegas menos predecible
Hay parejas que quieren desaparecer durante dos semanas en una isla. Y hay otras que, después de meses organizando una boda, quieren exactamente lo contrario: vestirse increíble, salir a cenar, tomar cocteles, dormir tarde y tener una ciudad entera esperándolas abajo. Para estas últimas, The Vanderpump Hotel tiene bastante sentido.
Con apenas 188 habitaciones y suites, la propiedad se aleja de la escala monumental de muchos de los grandes resorts del destino. Está en la esquina de Las Vegas Boulevard y Flamingo Road, literalmente en medio de la acción, pero su tamaño permite una experiencia que se siente mucho más boutique. Y esa combinación —tener Vegas afuera y un refugio arriba— puede ser especialmente atractiva para una luna de miel.

Sexy y romántico
Lisa Vanderpump y el diseñador Nick Alain llevaron al hotel la estética que han denominado industrial romantic: verdes musgo, lilas empolvados, terciopelos, metales, superficies reflejantes, iluminación cálida y piezas diseñadas especialmente para el proyecto.
Hay algo seductor en los interiores, justo en ese punto donde Las Vegas funciona mejor. Incluso aparecen guiños al origen británico de Vanderpump y detalles personales como su amor por los animales, por ejemplo. Las habitaciones fueron pensadas como un contraste con el casino y el movimiento del Strip: espacios más serenos para regresar después de una noche larga.

Cocteles antes de subir a la habitación
Otro argumento para quedarse aquí es Gigolo, el nuevo cocktail lounge del hotel. Oscuro, íntimo y deliberadamente sensual, está pensado para esa primera copa que accidentalmente se convierte en tres. Y para las parejas que quieren convertir el viaje en una sucesión de cenas, copas y noches largas, la ubicación hace el resto. El hotel conserva GIADA, el restaurante de Giada De Laurentiis, absolutamente exquisito y que ya también sirve desayunos espectaculares.
Arriba, Soleia suma alberca, cabanas y vistas desde el piso 11: el tipo de lugar perfecto para reservar una mañana sin planes después de haber descubierto por qué Vegas no es precisamente una ciudad para dormir temprano.

Luna de miel en Las Vegas
No recomendaríamos The Vanderpump Hotel a la pareja que imagina su honeymoon completamente aislada del mundo. Sí a la que quiere hacer del viaje una celebración, a la que todavía tiene ganas de ponerse ese vestido blanco corto que compró “por si acaso”. A la que prefiere una gran cena a un itinerario de 10 actividades. A la que quiere brindar, bailar, arreglarse y levantarse al día siguiente sin ninguna obligación.
A veces puede ser cuatro noches en Las Vegas, una suite bonita, una reservación para cenar y absolutamente ninguna intención de portarse demasiado bien.








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