¿Cuándo fue la última vez que imprimiste una fotografía? No hablamos de una imagen cuidadosamente editada ni de una selfie que terminó perdida entre cientos de archivos, sino de una de esas fotos espontáneas que guardamos durante años.
En plena era digital, la nostalgia por lo tangible está encontrando nuevas formas de expresión. Una de ellas es Fotoautomat, una cabina fotográfica completamente análoga que llegó a la Ciudad de México para devolvernos el encanto de las tradicionales tiras de fotografías.
Ubicada en la colonia San Rafael, esta pequeña máquina invita a recuperar un ritual casi olvidado: entrar, cerrar la cortina, acomodarse frente a la cámara y esperar a que aparezcan las imágenes. Sin filtros, sin retoques y, sobre todo, sin la posibilidad de repetir la toma hasta conseguir la pose perfecta.
Lupita, una cabina con historia
Detrás de Fotoautomat hay una historia que comenzó con un viaje por Nueva York y Florencia, donde sus creadores redescubrieron la magia de las cabinas fotográficas tradicionales. La curiosidad por recuperar esa experiencia en México los llevó hasta Västervik, Suecia, donde encontraron la máquina que hoy conocemos como Lupita.
Su llegada no fue precisamente sencilla. Después de cruzar el Atlántico, la cabina necesitó cinco meses de restauración artesanal para recuperar su funcionamiento original. Piezas mecánicas, procesos químicos y numerosas pruebas formaron parte de una recuperación que hoy permite volver a producir fotografías auténticamente analógicas.

La belleza de lo imperfecto
Quizá lo más atractivo de esta experiencia sea precisamente aquello que hemos aprendido a evitar con la tecnología: la imperfección.
Cada tira fotográfica es distinta. Una mirada fuera de cámara, una sonrisa inesperada o un movimiento espontáneo se convierten en parte de una imagen que no necesita edición para tener valor.
Con su estética retro y su espíritu contemporáneo, Fotoautomat también conecta con esa fascinación por lo vintage que hoy vemos en la moda, el diseño y las celebraciones. Porque hay algo especialmente romántico en conservar una fotografía física de un momento compartido.
Y aunque la cabina tiene su propio espacio en la ciudad, resulta inevitable imaginar el encanto de este tipo de recuerdos en una celebración: retratos espontáneos, parejas abrazadas y amigos que se llevan algo mucho más personal que una imagen en el teléfono.
Dónde: Fotoautomat México, Sadi Carnot 98, colonia San Rafael, Ciudad de México.








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